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Padre Nuestro

Cómo orar el Padre Nuestro

El Padre Nuestro, también llamado la Oración del Señor, es la oración que Jesús enseñó a sus discípulos. Cristianos de todas las tradiciones lo oran en la iglesia, en bodas y despedidas, y a solas por la noche. Por ser tan conocido, es fácil decirlo deprisa sin notar lo que estamos pidiendo.

Esta guía recorre la oración frase por frase, con el texto de Mateo 6, y termina con una forma de orarla despacio.

9Vosotros pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. 10Venga tu reino. Sea hecha tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. 11Danos hoy nuestro pan cotidiano. 12Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos á nuestros deudores. 13Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal: porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.
Mateo 6:9-13 (RV1909)

De dónde viene

Lucas cuenta que la oración fue la respuesta a una petición. Los discípulos vieron orar a Jesús y le pidieron que les enseñara.

En Mateo, Jesús la enseña justo después de advertir contra las oraciones hechas de muchas palabras vacías. Lo que importa no es la extensión ni la fórmula correcta. Dios ya sabe lo que necesitamos; la oración es confianza dicha en voz alta.

Y ACONTECIÓ que estando él orando en un lugar, como acabó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos á orar, como también Juan enseñó á sus discípulos.
Lucas 11:1 (RV1909)
7Y orando, no seáis prolijos, como los Gentiles; que piensan que por su parlería serán oídos. 8No os hagáis, pues, semejantes á ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.
Mateo 6:7-8 (RV1909)

Padre nuestro que estás en los cielos

La oración empieza con una relación. "Padre" es cercano y personal; "en los cielos" mantiene a la vista la grandeza de Dios. Y dice "nuestro", no "mío": aun cuando se ora a solas, se ora junto con otros.

"Santificado sea tu nombre" pide que Dios sea honrado como realmente es, en el mundo y en nuestra propia vida.

Venga tu reino, sea hecha tu voluntad

Antes de pedir nada para nosotros, la oración pide por los propósitos de Dios: que venga su reino de justicia y amor, y que su voluntad se haga en la tierra como en el cielo.

Orar esta frase también pone nuestros propios planes en las manos de Dios. Es la misma entrega que Jesús oró en el huerto de Getsemaní.

Danos hoy nuestro pan cotidiano

La petición es sencilla y concreta: el pan de hoy. Recuerda el maná en el desierto, dado un día a la vez. Invita a llevar a Dios las necesidades comunes, comida, trabajo, salud, y a confiar en él para hoy en lugar de cargar de una vez con las preocupaciones de todo el año.

También es una petición en plural. "Danos" incluye a quienes no tienen lo suficiente.

Perdónanos, como también nosotros perdonamos

Es la única frase que Jesús comenta justo después de la oración. Recibir perdón y ofrecerlo van juntos. La oración no finge que perdonar sea fácil; pide la gracia para lograrlo.

Si te viene un nombre a la mente cuando oras esta frase, ya sabes por dónde empezar.

14Porque si perdonareis á los hombres sus ofensas, os perdonará también á vosotros vuestro Padre celestial. 15Mas si no perdonareis á los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.
Mateo 6:14-15 (RV1909)

No nos metas en tentación, líbranos del mal

La última petición reconoce nuestra debilidad. Pedimos a Dios que nos guarde de lo que nos vencería y que nos libre del mal. Algunas traducciones dicen "del maligno".

Muchos cristianos terminan con "porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén." Estas palabras están en muchos manuscritos posteriores de Mateo, aunque no en los más antiguos, y por eso algunas traducciones las ponen en una nota. De una forma u otra, la oración termina donde empezó: en Dios.

Orar despacio

Las palabras conocidas recobran vida cuando bajamos el ritmo. Prueba esto una vez al día durante una semana:

  • Ora una frase, detente y quédate con ella unas cuantas respiraciones.
  • Después de cada frase, añade una tuya: un nombre, una necesidad, un gracias.
  • En la frase del pan, nombra lo que necesitas hoy.
  • En la frase del perdón, nombra a alguien a quien necesitas perdonar, o a quien necesitas pedir perdón.
  • Termina orando la oración completa otra vez, sin detenerte.

El Padre Nuestro cabe en un minuto, pero puede contener una vida entera. Óralo despacio una vez hoy y deja que una de sus frases se quede contigo.

Fuente de las Escrituras

Las citas bíblicas de esta página son de la Santa Biblia, Reina-Valera 1909.

Reina-Valera 1909, dominio público.

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